Nuestro jabón se puede utilizar de diferentes maneras.
Para lavarse la cara: Ideal para pieles sensibles, nuestros jabones pueden utilizarse en el rostro para la limpieza diaria. Moja tu rostro, frota el jabón entre las manos y masajea realizando ligeros movimientos circulares sobre tu piel. Aclara con agua limpia y termina secando la piel con suaves toques con una toalla de algodón.
Para el cuerpo: úsalo directamente entre tus manos o utilizando una manopla. Frota el jabón unas diez veces sobre la manopla, y lava tu piel como de costumbre.
Para lavarse las manos: nuestro jabón suave también es ideal para el lavado de manos diario, sin resecar la piel.
Para el afeitado: su fórmula enriquecida con aceites lo convierte en un jabón ideal para el afeitado. Humedece el jabón y aplícalo en la zona a afeitar. Aféitate como de costumbre y luego aclara bien. No olvides aplicar un bálsamo para barba para mantenerla hidratada y cuidada.
Si tienes la piel muy seca, te recomendamos utilizar nuestra crema con manteca de karité que hidrata y nutre la piel en profundidad.
Entre uso y uso, guarda tu jabón lejos de la humedad, por ejemplo, en una jabonera de arce macizo natural. Esto evitará que quede en contacto con el agua y se derrita prematuramente.
Para aprovecharlo al máximo, coloca los últimos trozos en una red de algodón para jabón. Esto ayudará a que forme màs espuma y no desperdiciarás nada.
Si quieres adoptar una rutina 100% de residuo cero, descubre el resto de nuestra gama de cosmética natural compuesta por: un champú sólido, un acondicionador con aceite de cáñamo, un protector solar con aceite de moringa, una pasta de dientes y un desodorante con manteca de cacao.